Todos somos en parte hipocondríacos. Sin embargo, si la gente común aborda el dolor con comprensión (dolerá y pasará), una persona con este trastorno comienza a hacer suposiciones desacertadas. La hipocondría se caracteriza por un alto grado de ansiedad, cuando una persona espera sensaciones desagradables de su propio cuerpo.
¿Cuál es el peligro?
La atención excesiva a la propia salud puede provocar la aparición de síntomas que imitan esta o aquella enfermedad. Una persona comienza a sufrir afecciones menores que en realidad no representan un peligro.
A veces, un hipocondríaco se inventa una enfermedad grave y comienza a someterse a diversos exámenes, lo cual en sí mismo no es malo. Sin embargo, cuando el diagnóstico y los resultados del examen del médico no coinciden con las propias conclusiones del paciente, comienza a dudar de su capacidad profesional. El paciente empieza a pensar que le ocultan la verdad o que no quiere ayudarlo. El sentimiento de culpa expresado puede incluso provocar depresión, y el estrés empeora el bienestar.