Este efecto no solo daña los queratinocitos y melanocitos, sino que también contribuye al desarrollo de inmunosupresión específica, que a su vez puede ser la causa de diversas neoplasias tumorales, incluido el melanoma. Otras razones incluyen el fototipo de piel I y II (propensión a las quemaduras solares, piel y cabello claros, ojos azules, etc.), la presencia de un gran número de nevos melanocíticos benignos, la presencia de tres o más quemaduras solares graves a lo largo de la vida, así como el factor hereditario. Se asigna un papel especial a la traumatización química, mecánica o térmica de los nevos, así como a las intervenciones cosméticas no radicales.
Existe una regla que permite distinguir el melanoma y prevenir su desarrollo. Se denomina regla “GETAP”, la versión armenia de la regla inglesa ABCDE, propuesta por el dermatólogo Mikael Hambardzumyan. Esta regla permite evaluar los cambios característicos de la neoplasia abriendo cada letra.
C – Color
Normalmente, un lunar tiene una coloración homogénea y uniforme. Si esta coloración comienza a cambiar, es decir, aparecen zonas oscuras o claras, es una señal de alarma para consultar a un médico.
E – Bordes
Un lunar normal tiene bordes claros. Cuando se vuelven irregulares y borrosos, algo no va bien.
T – Diámetro
Cuando el lunar crece intensamente, es decir, el diámetro de la formación es mayor de 6 mm.
A – Asimetría o desproporción
Si dividimos mentalmente un lunar en dos partes y vemos que los lados derecho e izquierdo no son iguales, sino asimétricos, esto también indica un cambio negativo.