


Cerebro y consciencia
En el proceso de implementación de las reacciones mentales superiores, los lóbulos frontales son de vital importancia. En caso de daño en los lóbulos frontales, se observa desinhibición, irritabilidad, desequilibrio mental y euforia. El fisiólogo estadounidense V. Mountcastle (1987) propuso un punto de vista según el cual la estructura cortical columnar de los hemisferios cerebrales desempeña un papel esencial y decisivo en el mecanismo de formación de la conciencia.
Los fenómenos mentales inconscientes se distinguen en un grupo independiente. Las reacciones subconscientes son automatizadas por naturaleza y se llevan a cabo con la participación de neuronas de pequeñas secciones del cerebro. La importancia biológica del procesamiento subconsciente de la información radica en que se filtra una gran cantidad de información entrante. Por ejemplo, la regulación de la actividad de los órganos internos humanos se realiza de forma subconsciente. Por ello, una persona “siente” y “percibe” sus órganos solo cuando se desarrolla una condición patológica en ellos.
En condiciones normales, el nivel de reacciones reflejas subconscientes automatizadas es suficiente para la regulación fisiológica de los órganos internos. Existe un mecanismo sensorial en el cerebro que responde a estímulos muy débiles, pero psicológicamente significativos para una persona. Este mecanismo, por sí solo, no puede garantizar la percepción de un estímulo emocionalmente significativo, pero su activación provoca cambios bioeléctricos, vegetativos y mentales. Este mecanismo se ha denominado protección psicológica.