

Probablemente hayas oído que las hojas de col pueden ayudar con diversos problemas de la lactancia. En caso de mastitis, pueden ser de gran ayuda para el dolor y la inflamación. De hecho, estudios han demostrado que las hojas de col frías son tan efectivas como las compresas calientes para las molestias y la congestión mamaria.
Aquí tienes una guía sencilla:
Congela hojas de col verde limpias y secas. Te puede resultar útil cortarlas del tamaño que mejor se adapte a tus pechos.
Cubre todo el pecho con las hojas de col, excepto los pezones, que deben quedar al descubierto. También puedes meter las hojas en un sostén holgado si te resulta más fácil.
Retira las hojas de col después de 20 minutos (o mientras aún estén calientes).
Lava tus pechos y sécalos con palmaditas. Luego, desecha las hojas usadas (y usa hojas frescas si decides repetir este proceso).
Repite este procedimiento hasta 3 veces al día durante 20 minutos cada vez. Las hojas de col también se utilizan para detener la producción de leche, así que si quieres seguir amamantando, asegúrate de seguir esta regla y no te excedas. Si necesitas un cambio, puedes probar una compresa tibia o una ducha caliente.
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