


El tratado médico medieval Tacuinum sanitatis, de finales del siglo XIV, en latín, hablaba sobre un estilo de vida saludable.[65] El prototipo de este libro podría ser la obra “Preservando la Salud” de Ibn Butlan, científico y médico de Bagdad.[66] En lugar de centrarse en hierbas medicinales, el libro se centra en las propiedades beneficiosas y perjudiciales de ciertos tipos de alimentos y plantas comestibles, y también presenta seis condiciones para mantener la salud.
Los seguidores de la corriente filosófico-sociológica consideran un estilo de vida saludable como un problema social global, parte de la vida de la sociedad, aunque el concepto de “estilo de vida saludable” aún no se ha definido con claridad.
En la corriente psicopedagógica, un estilo de vida saludable se considera desde la perspectiva de la conciencia, la psique humana y la motivación. También existen otros puntos de vista (por ejemplo, el biomédico), pero no existen límites claros entre ellos, ya que buscan resolver el mismo problema: fortalecer la salud del individuo.[67]
Un estilo de vida saludable es un requisito previo para el desarrollo de diversos aspectos de la vida humana, para su longevidad activa y el pleno cumplimiento de las funciones sociales[68], así como para la participación activa en las esferas laboral, social, familiar y de ocio[69]. Un estilo de vida saludable se presenta como una forma de actividad con propósito de una persona, una actividad destinada a preservar, fortalecer y mejorar su salud[70].
La relevancia de un estilo de vida saludable está condicionada por el aumento de la carga sobre el cuerpo humano y el cambio en su naturaleza, asociado a la complejidad de la vida social y al aumento de los riesgos de carácter tecnogénico, ecológico, psicológico, político y militar, que afectan negativamente al estado de salud humana.