Las personas físicamente activas y que practican deportes presentan tasas más bajas de diversas enfermedades, como cardiopatías y cáncer. Además, tienden a tener un peso corporal y una composición tisular saludables.[58]
Los estudios demuestran que la actividad física reduce el riesgo de mortalidad: 2,5 horas semanales de actividad física (equivalente a 30 minutos al día, cinco días a la semana) reducen el riesgo de mortalidad en un 19 % en comparación con la ausencia de actividad, y 7 horas semanales de actividad moderada reducen el riesgo de mortalidad en un 24 %.[59]
La actividad física en el tiempo libre (ejercicio, caminar, transporte activo) se asocia con tasas de mortalidad más bajas, mientras que la actividad física vigorosa en el trabajo no tiene un efecto positivo similar[60] o se asocia con tasas de mortalidad más altas[61], lo que podría deberse a la menor carga aeróbica de la actividad física en el trabajo.[62] Por lo tanto, la actividad física en el tiempo libre también es necesaria para quienes realizan trabajo físico.
Un estilo de vida sedentario (sin descansos frecuentes) se asocia con un mayor riesgo de mortalidad, y la actividad física no compensa los daños de un estilo de vida sedentario.[63]