Arthur sintió entonces el peso de años de silencio caer sobre sus hombros. Decidió descubrir la verdad de una vez por todas.
**El Orfanato y el Dibujo**
Al día siguiente, contrató a un detective privado y partió con Clara hacia el antiguo orfanato de San Vicente. El edificio se estaba derrumbando, pero una monja anciana, la Hermana Magdalena, aún vivía allí.
En cuanto vio el retrato, palideció.
“¡Dios mío… Daniel! Sí, lo recuerdo. Un niño tan dulce.”
Arthur comparó entonces los registros y notó un detalle inquietante: el día en que Daniel había ingresado en el orfanato coincidía exactamente con el día en que la policía suspendió la búsqueda de su hermano desaparecido.
“¿Cómo llegó aquí?”, preguntó.