Адумян

Адумян

Su corazón se aceleró al acercarse a lo que parecía un pequeño montón de ropa. Pero la ropa no tenía deditos diminutos y cubiertos de tierra, ni cabello enmarañado y sucio, ni… una respiración débil y entrecortada que saliera de un pecho pequeño.

«Dios mío…», murmuró, arrodillándose junto a la niña. Debía de tener siete u ocho años, acurrucada de lado, frágil como una hoja caída de un mundo olvidado. Su ropa le colgaba holgada sobre su delgado cuerpo, su piel tan pálida como la luna. Pero lo que más impactó a Tom fueron sus ojos: grandes, marrones, profundos, y sin embargo, tan vigilantes a pesar de su estado. Lo miraron fijamente con una intensidad que le hizo temblar las manos mientras buscaba su radio.

«¡Unidad 14, solicitando asistencia médica inmediata! ¡Niña en estado crítico en 1623 Maple Lane! Repito, ¡niña en estado crítico! ¡Envíen una ambulancia!»

Posted Under