
Intente administrar su tiempo libre. Interésese en lo que lee o ve en televisión; es deseable que el contacto con temas médicos sea mínimo. Intente atraer su atención hacia la comunicación, un paseo, algún deporte ligero, pero no intente cambiarlo. Solo podrá cambiar si quiere.
Preste atención a sus palabras, escúchelo, demuestre que comprende sus preocupaciones, pero no le dé consejos ni intente convencerlo. Un hipocondríaco, al no encontrar confirmación de sus temores en su entorno, rechazará la supuesta enfermedad.
Puede usar cualquiera de las hierbas calmantes populares como antidepresivo.
Recuerde también que no hay hipocondríacos entre los optimistas; no hay que sobreestimar la importancia de algunas complicaciones y el malestar.