Los carbohidratos no son elementos esenciales de los alimentos y pueden sintetizarse en el cuerpo a partir de grasas y aminoácidos. Sin embargo, este proceso puede ir acompañado de un aumento en la generación de equivalentes ácidos, que no son indiferentes para el cuerpo si se producen en grandes cantidades. Por esta razón, el metabolismo solo funciona de forma óptima con una cantidad adecuada de carbohidratos en la dieta.
1. Tienen importancia energética. La descomposición de 1 g de carbohidratos produce 4 kcal de energía. En forma de glucógeno, el cuerpo almacena cierta cantidad de energía (al menos 500 g) como reserva energética de rápida movilización. El 50 % o más del contenido calórico de los alimentos corresponde a carbohidratos. 1 g de carbohidrato produce 4 kcal de energía.
2. Aporta un sabor dulce a los alimentos y tonifica el sistema nervioso central.
3. Tiene un efecto protector (especialmente para el hígado) y cumple su función de desintoxicación.
4. Tiene actividad biológica y funciones estructurales y reguladoras.
Los carbohidratos dietéticos se dividen en simples y complejos según su estructura química, tasa de asimilación y formación de glucógeno. Los carbohidratos simples incluyen monosacáridos y disacáridos (glucosa, fructosa, sacarosa), y los carbohidratos complejos incluyen polisacáridos (almidón, glucógeno, pectinas, celulosa, etc.).