
Los psicólogos cognitivos consideran el autoconcepto como un esquema cognitivo de una persona. Generalmente se define como una representación cognitiva generalizada de uno mismo,
formada a partir de la experiencia vital. Dado que la experiencia vital de cada persona es única, el autoconcepto también lo es para cada persona. Sin embargo, la singularidad del autoconcepto no está determinada únicamente por la experiencia vital. También puede diferir en su grado de complejidad y diferenciación.
Yo físico
El autoconcepto más primitivo se forma en un solo nivel: el yo físico. La autoimagen o yo físico puede representarse mediante la conciencia de la propia imagen como atractivo/feo, bello/feo, fuerte/débil, alto/bajo, gordo/delgado. Además, una persona suele ser consciente, y de forma muy morbosa, de sus características constitucionales.