El 48% de las muertes por consumo de tabaco se deben a enfermedades cardiovasculares y metabólicas, el 33% a enfermedades oncológicas y el 1% a otras causas de muerte[11].
Fumar aumenta el riesgo de mortalidad:
por bronquitis y enfisema 12 veces;
por neoplasias malignas de tráquea, pulmones y bronquios 23 veces en hombres y 13 veces en mujeres;
por neoplasias malignas de labio, cavidad oral y laringe 5-11 veces;
por cáncer de esófago 7 veces[12].
Dejar de fumar produce mejoras significativas en la salud, incluyendo:
Después de 0,5 a 3 meses, mejora la circulación sanguínea y aumentan los indicadores funcionales del sistema respiratorio;
Después de 1 a 9 meses, disminuyen la tos y los trastornos respiratorios, se restablece la función del epitelio ciliado y disminuye la vulnerabilidad a las infecciones broncopulmonares;
Un año después de dejar de fumar, el riesgo de cardiopatía isquémica se reduce a la mitad.