Limite y reduzca el sodio y la sal. El sodio es un mineral que se encuentra de forma natural en algunos alimentos, como el apio o la leche. Los fabricantes de alimentos también pueden añadir sodio a los alimentos procesados, como el pan y la sopa. Consumir demasiados alimentos con sodio añadido puede provocar hipertensión arterial. Lo mismo ocurre con la sal de mesa, que contiene sodio.
La hipertensión arterial es un factor de riesgo de enfermedades cardíacas. Limitar la sal y el sodio es fundamental para una dieta cardiosaludable. La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda que los adultos:
No consuman más de 2300 miligramos (mg) de sodio al día (aproximadamente una cucharadita de sal de mesa)
e idealmente, no más de 1500 mg de sodio al día.