Пенсионер

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Arman Ghukasyan

Cuando se trata de la compensación por los gastos de calefacción en invierno para los jubilados, a menudo surge la misma pregunta: “¿Existe realmente algo así?”. La respuesta es obvia: sí, existe y se considera una política social normal.

En muchos países, el gobierno reconoce que el invierno no solo es un grave problema para las personas mayores, sino también para la salud. Un apartamento frío provoca el agravamiento de enfermedades, lo que supone una enorme carga para el sistema sanitario público. Por ello, en varios países existen mecanismos especiales de apoyo invernal para los jubilados.

En Gran Bretaña, por ejemplo, el estado ofrece anualmente a los jubilados un pago especial de invierno para reducir los gastos de calefacción. En Francia, existe un subsidio energético que permite a las personas mayores pagar parcialmente sus facturas de gas y electricidad. En Alemania e Italia, los programas sociales compensan parte de los gastos de calefacción, especialmente en los meses fríos. Mecanismos similares también funcionan en Canadá, Rusia y Georgia.

Este enfoque no se percibe como caridad ni privilegio. Se percibe como una deuda del Estado con las personas mayores. Un jubilado que ha trabajado toda su vida, pagado impuestos y participado en la construcción del país no debería elegir entre un apartamento cálido y comprar medicinas y alimentos.

En Armenia, este problema puede y debe resolverse. Si el Estado no puede actualmente elevar las pensiones a un nivel decente, está obligado a utilizar instrumentos sociales específicos, uno de los cuales podría ser la compensación parcial de los gastos de servicios públicos de invierno de los jubilados.

Esta es una solución realista. Es un enfoque justo. Es la relación correcta entre el Estado y el ciudadano. Una casa cálida no es un lujo. Una casa cálida es una condición de vida normal para una persona mayor. Arman Ghukasyan, presidente del partido “Por la Justicia Social”.

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