


Pero no basta con prohibir, es importante estimular el desarrollo infantil. A todos aquellos que se apresuran hacia la vida adulta se les puede ayudar comprándoles o creando juguetes que los adultos usen en su trabajo. Por lo tanto, si nuestro heredero quiere una carrera internacional y convertirse en el segundo Bill Gates, podemos regalarle una laptop ecológica.
Para dibujar, recomendamos una pizarra mágica de madera con tiza. La idea, en mi opinión, cumplió su objetivo (quizás porque todavía recuerdo la pesadilla de mi primo con su laptop de plástico, que vibraba y aullaba…).
Por otro lado, en casa podemos hacer (si tienes al menos un mínimo de talento para la costura) proyectos: un taladro, una motosierra y una cámara con lana. Algo brillante, sencillo e indestructible, ideal para niños. La única duda que tengo sobre quienes reciben estos accesorios de lana es el nombre de uno de los proyectos: Freddy K.