Los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) se dividen en dos familias principales: w-3 (derivados del ácido linolénico) y w-6 (derivados del ácido linoleico). Numerosos estudios clínicos, epidemiológicos y experimentales indican que los ácidos grasos de la familia w-3 presentan ventajas sobre los de la familia w-6, ya que reducen la incidencia del cáncer de mama y mejoran la evolución del cáncer de páncreas y de colon. Se han observado resultados positivos en la artritis reumatoide, la colitis ulcerosa, la esclerosis y el asma bronquial al mantener dietas ricas en w-3. Estas dietas también tienen un efecto positivo en:
1. el metabolismo lipídico
2. la inmunidad (actúan como inmunomoduladores nutricionales)
3. la regulación de la presión arterial (efecto hipotensor) en la cardiopatía isquémica.
Los ácidos grasos de las familias w-3 y w-6 son precursores de la síntesis de eicosanoides, compuestos biológicamente activos con un amplio espectro de efectos biológicos. En el cerebro y en los tejidos nerviosos se encuentran altas concentraciones de ácidos grasos de la familia w-3.