Las papas rara vez se incluyen en la lista de alimentos saludables. Generalmente se consideran un alimento rico en almidón y calorías. De hecho, contienen 164 kcal, 0,2 gramos de grasa, 0 gramos de colesterol, 37 gramos de carbohidratos, 4,7 gramos de fibra y 4,3 gramos de proteína.
Aportan el 2 % de las necesidades diarias de calcio, el 51 % de vitamina C, el 9 % de hierro, el 30 % de vitamina B6, el 12 % de magnesio y el 25 % de potasio. También contienen fósforo, niacina, folato, colina y zinc. Es importante saber que las papas sin procesar contienen muy poca sal (menos del 1 % de las necesidades diarias). El contenido de ácidos grasos alfa es un tema aparte, ya que ayuda a convertir la glucosa en energía limpia. La cáscara de la papa contiene el flavonoide quercetina, con potentes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.
Por lo tanto, las papas ayudan a mantener la salud ósea, promueven la producción de colágeno y regulan la presión arterial. Incluir papas en la dieta ayuda a reducir los niveles de colesterol, lo cual protege el corazón. La vitamina B6, presente en las papas, inhibe la acumulación de homocisteína, que daña los vasos sanguíneos. La colina regula el sueño, el movimiento muscular, el aprendizaje y la memoria. Este compuesto mantiene la estructura de las membranas celulares, favorece la transmisión de los impulsos nerviosos, absorbe la grasa y reduce la inflamación crónica.