



La base de una dieta saludable es el consumo de una variedad de alimentos vegetales. Muchos nutrientes presentes en los alimentos vegetales tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, previenen la formación de coágulos sanguíneos, regulan la presión arterial, la actividad enzimática, los niveles de glucosa en sangre y el metabolismo de las grasas, afectan la expresión génica y las vías de señalización, regulan el estado del músculo cardíaco y también influyen en algunos biomarcadores asociados con las enfermedades cardiovasculares.[34]
Los análisis de cohortes han demostrado que el consumo de ciertos grupos de alimentos se asocia con un menor riesgo de mortalidad por cualquier causa, incluyendo alimentos ricos en fibra dietética[35][36], como verduras, frutas[37] (especialmente frescas [no enlatadas], frutos secos[38], legumbres, cereales[39][40]), así como pescado[41], aceite de oliva[42] y un consumo moderado de productos lácteos[43].
Los estudios han demostrado que el consumo de café (incluido el descafeinado) se asocia con un menor riesgo de mortalidad[44][45].
Alimentos beneficiosos consumidos con moderación
Estudios clínicos y epidemiológicos demuestran que los alimentos ricos en cacao reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, ya que el cacao tiene un alto contenido de polifenoles, especialmente flavonoides[46][47][48].