hamastexutyn

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Las llamadas, las peticiones, las obligaciones… Sacha ya no lo soportaba.
Todos, incluso aquellos que tenían una vaga conexión con Vlad, se sentían con derecho a llamarla. Si no contestaba, le escribían. Si no escribía, llamaban a Vlad, quien la regañaba.

Así que cambió de número y fingió que su empresa había prohibido los teléfonos personales en las oficinas: una bendición.

Y, para colmo, tenía que gestionar los problemas de su propia familia a distancia: su hermana Dasha acababa de tener su tercer hijo tras un parto complicado, su madre había enfermado… Sacha tuvo que contratar a una empleada doméstica y una niñera para Dasha. Incluso quería que fueran a su casa, que les dieran su apartamento, que la madre se quedara con ellos una temporada… Pero todos se negaron, sin importarle las dificultades que afrontaba sola.

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