СЕВАН

СЕВАН

David era un gerente intermedio en un banco de inversión. Insisto: *gerente intermedio*. Un detalle que parecía olvidar sistemáticamente. Hablaba de su trabajo como si fuera un titán de Wall Street, un conquistador que cargaba con la economía mundial sobre sus hombros.

—No tienes ni idea de la presión, Clara —suspiró, aflojándose una corbata de marca que costaba más que mi presupuesto semanal para la compra—. Es una jungla. Hay que sobrevivir como un depredador.

Pero la verdadera antagonista, mi enemiga diaria en este drama tragicómico, era Margaret. Venía todos los domingos, y cada visita era una nueva forma de tortura psicológica: un ejercicio de pasivo-agresividad a toda velocidad.

—No sé cómo mi David aguanta todo esto —dijo, pasando un dedo enguantado por un estante que yo había desempolvado hacía solo dos horas—. Lleva toda la casa a cuestas… Deberías buscar un trabajo *de verdad*, Clara. ¿Recepcionista, quizá? Algo para ayudar un poco.

Posted Under