СИЛВА

СИЛВА

El amor joven es pura pasión.

Pero el amor en la madurez —el verdadero amor— consiste en ver las heridas del otro y elegir quedarse a pesar de todo.

Pensé que volverme a casar a los sesenta y un años era un milagro. Pero el verdadero milagro es este: me dejó ver sus cicatrices, y decidí no permitirle jamás que las volviera a ocultar.

Una semana después, mientras empacaba sus cosas para mudarse a mi casa, descubrí una pequeña caja escondida. Dentro había cartas —decenas de ellas— escritas para mí.

Cada año después de su boda, me había escrito. Palabras que nunca se había atrevido a enviarme. Palabras de anhelo, arrepentimiento y amor.

Durante cuarenta años, me amó en silencio. Y yo la amé en el recuerdo.

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