

Esa tarde, en un pequeño parque cerca de su nuevo hogar, Lily seguía dibujando, sentada sobre una manta.
Los gemelos jugaban en el césped; Helen los mecía suavemente en los columpios.
Anna se acercó.
—¿Qué dibujas, cariño? —preguntó.
Lily sonrió.
—Nuestra familia. La que construimos juntos.
En el papel, dos bebés reían entrelazados, con las manos entrelazadas.
A lo lejos, un sol poniente y una carretilla en la sombra: ya no un símbolo de sufrimiento, sino de la fortaleza que los había traído hasta allí.
**Nota:** Esta historia es una obra de ficción inspirada en hechos reales. Se han modificado nombres, lugares y detalles. Cualquier parecido es pura coincidencia. Las imágenes son solo para fines ilustrativos.