скандал

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El camarero dio un paso al frente, pero la voz de Victoria rompió el silencio:

—Déjalos en paz.

Se levantó lentamente, con el corazón palpitante, y cruzó la habitación como en un sueño.

—Soy yo —susurró—. Soy mamá.

El joven agarró la manga de Mathieu. —Vamos, tenemos que irnos —murmuró con ansiedad.

Mathieu retrocedió. —Mi madre ha muerto. Me dijeron que se ahogó.

Con la mano temblorosa, Victoria sacó una fotografía arrugada de su bolso: una mujer sonriente, un niño pequeño sosteniendo un barquito de madera.

—He guardado esta foto desde aquel día —dijo con la voz quebrada—. Nunca dejé de buscarte.

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