hайрн чосец

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Cuando el coche arrancó, Sophie miró por la ventana, aferrada a un pequeño osito de peluche que le había dado una enfermera. «Quizás ahora estoy a salvo», susurró.

Pasaron los meses. El caso fue noticia, dejando al descubierto las deficiencias del sistema de protección infantil. Sophie, ahora con una nueva identidad —Sarah Lane—, comenzó la terapia y volvió al colegio. Le gustaba dibujar animales y ser voluntaria en un refugio de animales. Con la ayuda de su terapeuta, tomó la difícil decisión de interrumpir su embarazo de forma segura.

El Dr. Grant recibía informes periódicos del detective López: Sarah se estaba recuperando, poco a poco. Cuando la volvió a ver para una revisión, había cambiado: seguía siendo cautelosa, pero más fuerte.

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