TARON

TARON

Entre ellos estaba Emily Parker, una estudiante de arte de veintidós años, sentada en su silla de ruedas.

Nacida con espina bífida, había aprendido a transformar el dolor en fortaleza; su radiante sonrisa a menudo hacía que quienes la conocían olvidaran su discapacidad.

Pero ese día, un hombre decidió recordárselo de la forma más cruel posible.

Un hombre alto y de hombros anchos, con un fuerte olor a alcohol, se tambaleaba cerca de la parada del autobús.

Se llamaba Derek Holt, un matón conocido en el barrio por sus peleas y su violento temperamento.

Cuando Emily se acercó demasiado a la acera, él gruñó con voz ronca:

«¡Lárgate de aquí, lisiada!»

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