




Las nueces son una fuente inagotable de sustancias útiles y necesarias; ayudan a mantener el cuerpo en forma y se utilizan para tratar infecciones bacterianas y virales, así como el cáncer.
Contribuyen a fortalecer el sistema inmunitario. Las hojas de nogal se utilizan para la cicatrización de heridas y son útiles en casos de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, el consumo de nueces debe ser moderado. Se pueden consumir entre 150 y 200 g al día. Consumir más de esta cantidad puede tener diversas consecuencias negativas: sarpullido, espasmos vasculares cerebrales, acidez estomacal, vómitos y diarrea.
Esto se debe a que este producto es rico en calorías y difícil de digerir. Las personas que siguen una dieta estricta deben evitar las nueces.
Las mujeres embarazadas y las madres lactantes pueden consumir nueces en cantidades muy pequeñas.
Los niños pueden consumir nueces a partir de los 3 años, en cantidades muy moderadas.
En caso de consumo excesivo de nueces, se pueden observar los siguientes síntomas en un niño:
Dolor de hígado, fiebre alta, dolor de cabeza y molestias intestinales.
En caso de presentar estos síntomas, debe beber abundante agua y tomar la medicación adecuada. Esto no significa que deba renunciar a este valioso producto, sino simplemente usarlo con moderación.