




El estudio involucró a 26 voluntarios. Jugaron a un juego de azar. Los participantes podían elegir entre dos estrategias. La primera consistía en arriesgar 40 peniques en cada apuesta, y la segunda, 90 peniques o nada. Los investigadores descubrieron que acumular dinero no hacía feliz a la gente. La felicidad provenía de la tentación de ganar mucho dinero, especialmente cuando se ganaba cuando menos se lo esperaba.
Sin embargo, los investigadores han descubierto que las expectativas positivas aumentan los niveles de felicidad hasta el momento en que los planes se hacen realidad. “Si vamos a encontrarnos con un amigo en nuestro restaurante favorito, las expectativas positivas aumentan nuestra sensación de felicidad”, afirma el investigador Rob Rutledge. Además, si las expectativas son demasiado altas, una persona puede sentirse fácilmente infeliz si no se cumplen.