Los científicos estudiaron los cerebros de 45 participantes fallecidos (la edad promedio al fallecer fue de 89,2 años y el 71 % eran mujeres), determinando el número de neuronas inhibidoras en el núcleo intermedio del hipotálamo y comparándolo con la calidad del sueño durante el año anterior al fallecimiento. Como resultado, se confirmó que estos datos se corresponden entre sí: a menor número de neuronas inhibidoras en el hipotálamo, peor calidad del sueño. Los participantes con mayor número de estas neuronas (más de 6000) pasaron más de la mitad de la noche inmóviles, lo que indica un sueño profundo. Las personas mayores, cuyas neuronas inhibidoras en el hipotálamo eran menos de 3000, tenían un sueño corto e intermitente.
«Nuestros datos proporcionan la primera evidencia de que las neuronas inhibidoras del núcleo intermedio del hipotálamo desempeñan un papel importante en la regulación del sueño y desempeñan una función similar a la de las neuronas del núcleo preóptico ventrolateral en ratas», afirmó Saper. La pérdida de estas neuronas con la edad puede contribuir a los trastornos del sueño en las personas mayores. Comprender la base neurobiológica de este proceso puede contribuir al desarrollo de nuevos métodos para el tratamiento de los trastornos del sueño.