Actualmente, se considera que una de las principales causas del marcado aumento del melanoma es la mayor exposición de la piel a la radiación ultravioleta.
Este efecto no solo daña los queratinocitos y melanocitos, sino que también contribuye al desarrollo de inmunosupresión específica, que a su vez puede ser la causa de diversas neoplasias tumorales, incluido el melanoma. Otras razones incluyen los fototipos de piel I y II (propensión a las quemaduras solares, piel y cabello claros, ojos azules, etc.), la presencia de un gran número de nevos melanocíticos benignos, la presencia de tres o más quemaduras solares graves a lo largo de la vida, así como el factor hereditario. Se asigna un papel especial a la traumatización química, mecánica o térmica de los nevos, así como a las intervenciones cosméticas no radicales.