En el insomnio primario, no existe un factor desencadenante. El estado psicoemocional de una persona es tranquilo y feliz, y de repente comienza a sufrir insomnio. En estas personas, los problemas psicoemocionales comienzan a surgir simultáneamente, especialmente en el caso del insomnio crónico. Cuando tenemos alguna manifestación de insomnio que dura tres o más meses, podemos notar cambios de humor, estados depresivos, ansiedad, tensión, irritabilidad y, como resultado, muchos problemas en las relaciones interpersonales.
El trabajo psicológico dirigido al tratamiento del insomnio, así como el tratamiento farmacológico, o una combinación de ambos, pueden prevenir el desarrollo del problema.
Una de las preguntas frecuentes que se les plantea a los psicólogos es qué hacer para prevenir el insomnio. La psicóloga Lilit Ghahramanyan destaca varios puntos que, si se siguen, será posible evitar el insomnio: “En primer lugar, es necesario mantener una higiene del sueño. Es necesario seguir ciertas reglas, que ayudan a crear las condiciones más limpias y correctas para dormir. La primera es mantener una rutina de sueño”.