


Este tema ocupa un lugar destacado en la agenda del Comité Olímpico Internacional (COI), que se prepara para el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Milán-Cortina, Italia, el próximo mes. El organismo rector está considerando diversas opciones para responder al aumento de las temperaturas: combinar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, celebrar los Juegos en diferentes ciudades o incluso cambiar las fechas tradicionales de inicio de los Juegos para aprovechar al máximo los meses más fríos del año.
Los efectos del calentamiento global solo empeorarán con el tiempo. De los 93 países que han acogido o podrían acoger los Juegos Olímpicos de Invierno (que tradicionalmente se celebran en febrero), solo entre 45 y 55 cumplirán con los requisitos climáticos para la década de 2050, y esa cifra se reducirá a entre 30 y 54 para la década de 2080.
El aumento de las temperaturas no solo afecta a los Juegos Olímpicos de Invierno. Los Juegos Olímpicos de Verano también se enfrentan a serios desafíos: las pruebas de maratón de los Juegos Olímpicos de Verano de Tokio 2020 se trasladaron a Sapporo para evitar el calor extremo. Y los Juegos Olímpicos de Verano de Brisbane 2032 se celebrarán en invierno, en lugar de verano, para aprovechar el clima más fresco.