Uso en otras áreas
Además de sus propiedades medicinales, la lengua de buey
también se utiliza en la alimentación. Las hojas jóvenes de la planta se utilizan a veces en ensaladas o sopas. En estado verde, la planta es consumida únicamente por ovejas y camellos, y con pasto por todos los animales de granja. Además, la lengua de buey ayuda a combatir el sobrepeso. El té de esta planta es una verdadera maravilla para quienes desean perder peso. Este té mejora la digestión, ya que aumenta la producción de jugo gástrico, y también alivia la inflamación del sistema digestivo. Además, acelera el metabolismo, lo que ayuda a perder peso. Gracias a los taninos, esta materia prima aporta elasticidad y fuerza a la piel. Para aprovechar las reservas existentes de forma más racional, la lengua de buey se ha cultivado en zonas específicas en los últimos años.
Recolección y secado de la materia prima
Con fines medicinales, se utilizan principalmente las hojas y semillas de la planta, y en algunos casos, la raíz. Las hojas se recolectan con los tallos, desde el inicio de la floración hasta que la planta se marchita, y se secan en una capa fina bajo el viento en un lugar bien ventilado o al aire libre. La materia prima seca resultante suele representar entre el 22 % y el 23 % de la original. Las variedades medianas y lanceoladas también son aptas para el tratamiento. Las hojas se pueden recolectar dos veces al año y su vida útil es de dos años. Las semillas se recolectan tras su completa maduración y se secan prácticamente igual que las hojas. Posteriormente, se trituran y se limpian de impurezas. De esta manera, las semillas secas se conservan durante casi dos años.