
Recolección y secado de la materia prima
Con fines medicinales, se utilizan principalmente las hojas y semillas de la planta, y en algunos casos, la raíz. Las hojas se recolectan con los tallos, desde el inicio de la floración hasta que la planta se marchita, y se secan en una capa fina al viento en un lugar bien ventilado o al aire libre.
La materia prima seca resultante suele representar entre el 22% y el 23% de la original. Las variedades medianas y lanceoladas también son adecuadas para el tratamiento. Las hojas se pueden recolectar dos veces al año y su vida útil es de dos años. Las semillas se recolectan una vez maduras y se secan prácticamente igual que las hojas.
Posteriormente, se trituran y se limpian de impurezas.
De esta manera, las semillas secas se conservan durante casi dos años.