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ESPINO BLANCO: Con numerosas propiedades beneficiosas, se utiliza activamente en medicina y cosmetología. Sus frutos contienen pectina y taninos, así como microelementos: cobre, zinc, hierro, potasio, fósforo, calcio, magnesio, cobalto y molibdeno. Además, es rico en vitaminas C y P, caroteno, tiamina, etc. Uno de los usos más comunes de esta planta medicinal es el jugo de espino blanco, que posee efectos cardiotónicos,
antiarrítmicos, espasmolíticos, antiateroscleróticos y antioxidantes. El jugo de espino blanco tiene un efecto beneficioso sobre el sistema cardiovascular, reduce el colesterol y el azúcar en sangre, mejora la función hepática, es colerético y sedante. En el ámbito cosmético, el espino blanco es conocido como un fitoncida natural eficaz, es decir, previene el crecimiento y desarrollo de bacterias y hongos microscópicos. El espino blanco estimula y refresca la piel, con un efecto calmante. Los frutos de esta planta se utilizan para acelerar el metabolismo
de las células cutáneas y el flujo sanguíneo. El extracto de espino blanco restaura la piel tras los efectos negativos del sol y tiene un efecto hidratante, suavizante y calmante en la piel del rostro. De las 50 especies conocidas de esta planta, dos —el espino de Zangezur y el espino armenio— son originarias de Armenia.