
2. Año Sabático
Ventajas:
Si aún no has decidido qué harás después de la escuela ni qué campo te interesa, esta es la mejor opción. Por cierto, esto es lo que hacen los jóvenes en muchos países. Tendrás un año para hacer lo que quieras: trabajar, participar en diversos cursos, unirte al voluntariado, viajar, etc. Esto te ayudará a madurar, a orientarte sobre tu futuro y a tomar decisiones más acertadas e informadas.
Puedes aprovechar este año para completar tus conocimientos o mejorar en áreas específicas. ¿No te gustan las matemáticas o la historia? Un año te basta para estudiar bien. Si lo deseas, puedes inscribirte en un curso. Adquirirás nuevas habilidades, conocerás gente nueva y adquirirás experiencia.
Desventajas:
No todo el mundo tiene los recursos económicos suficientes para tomarse unas “vacaciones de fin de año”. Al fin y al cabo, los cursos, seminarios y viajes requieren dinero, y tus padres tendrán que pagarlos en lugar de ti, a quien aún hay que convencer de la necesidad de esas vacaciones de fin de año. O deberías intentar buscar un trabajo para, al menos, mantenerte un poco durante ese tiempo.