


La hormona de la felicidad, la endorfina, y si el sol acompaña al caminar, la hormona de la felicidad se duplica.
Caminar mejora la función cardíaca, aumenta el colesterol bueno y, a la inversa, reduce el colesterol malo, además de mantener baja la presión arterial.
No menos importante es que incluso una caminata rápida de 45 minutos al día contribuye al proceso de quema de grasa. Basta con caminar lejos del tráfico, al aire libre, con ropa y calzado deportivo cómodos.
Caminar también reduce la adicción a la comida: los antojos incontrolables de chocolate y dulces.