La menta es conocida por sus propiedades antipiréticas y antiinflamatorias. Por ello, se recomienda para resfriados, angina de pecho y otras enfermedades.
La menta se ha considerado un aliado en la lucha contra enfermedades crónicas desde la antigüedad. Gracias a su alto contenido en potasio, tiene un efecto positivo en el estado general del organismo.
También ayuda a combatir los coágulos sanguíneos, regulando la función cardíaca.
La menta es rica en vitaminas y calma el hambre. Es ideal para un descanso ligero en el trabajo.
Dato curioso: la menta es un excelente remedio para eliminar las molestias después de beber alcohol y combatir la resaca. Reduce sus síntomas: náuseas, dolor de cabeza y fatiga. La combinación de tres elementos activos, potasio, magnesio y calcio, es la responsable de todo esto.
La menta se ha utilizado desde tiempos inmemoriales contra diversas enfermedades, como la tos y el resfriado. Es un excelente diurético y un potente diurético. Dado que la menta contiene más hierro que la manzana, también se recomienda para pacientes con deficiencia de hierro. En este caso la fruta es aún más útil.