
Una nutrición saludable es la principal medida para prevenir el desarrollo de diversas enfermedades no transmisibles y contribuye a una vida larga y saludable[1][28].
La obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, de la vesícula biliar y de las vías biliares[29], trastornos hormonales del aparato digestivo, como el síndrome de ovario poliquístico y el hipogonadismo[30], trastornos musculoesqueléticos, como la osteoartritis, así como algunas enfermedades oncológicas (como el cáncer de endometrio, mama, ovario, próstata, hígado, vesícula biliar, riñón y colon, etc.)[31].
El sobrepeso y la obesidad en personas jóvenes y de mediana edad se asocian con un mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa[32]. En edades más avanzadas (70 años o más), un mayor riesgo de mortalidad se asocia con el bajo peso y la obesidad tipo 2, mientras que el peso normal y la obesidad tipo 1 proporcionan el nivel más óptimo de salud (“la paradoja de la obesidad”).[29]