



En casa, calentó pavo con puré de papas y preparó chocolate caliente. Ruby comió hasta que le bajaron los temblores.
Luego la bañó, la arropó y le puso el teléfono debajo de la cama para grabar.
«Cariño», susurró. «Cuéntame».
Ruby le contó sobre Nolan, la silla, la caída accidental.
Luego los gritos.
Y los adultos que la creyeron culpable.
Bianca colgando el cartel.
Diane escribiéndole en la frente.
Robert y Logan sujetándola para que no pudiera escapar.
A Felicia se le partió el corazón.
«No es tu culpa, mi ángel. Te lo prometo: nunca más».
A la mañana siguiente, supo exactamente qué hacer.
Llevó a Ruby al hospital.
Sus colegas fotografiaron cada moretón, cada mancha de rotulador. Se elaboró un informe completo.