Elena dudó un instante y luego le sonrió con ternura.
—Tienes un papá, cariño. Solo que aún no sabe dónde estamos.
Lo que no le contó fue que, años atrás, una noche tormentosa en una carretera desierta le había cambiado la vida para siempre.
Esa noche, un desconocido se detuvo para ayudarla a arreglar su coche averiado. Después, le ofreció refugio en su cabaña hasta que dejó de llover.
Hablaron toda la noche: de sus sueños, de los lugares que querían visitar, de todo y de nada.
Y al amanecer, él partió en un viaje de negocios al extranjero, prometiendo regresar.
Nunca lo hizo.
Esa noche le dejó algo más que un recuerdo: le dejó a Jamie.