MARZPET

MARZPET

El cambio fue inmediato. Oliver apretó con fuerza el peluche, las lágrimas cesaron, los gritos se apagaron.

Unos minutos después, dormía plácidamente, con la respiración tranquila.

Eleanor permaneció paralizada, con las manos temblando.

A su alrededor, los pasajeros, atónitos, intercambiaban miradas de asombro.

Cuando Jamal se giró, ella le tomó la mano con delicadeza.

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